Ir al contenido principal

Proyección psicológica: Ver en los demás tus propios defectos



          

La proyección ocurre cuando una persona niega poseer algún aspecto, conducta o actitud considerada negativa, y asume que son los demás los que tienen esa característica. Es una forma de externalización de los rasgos negativos que tiene una persona, y desplazar el sentimiento de culpa a una fuerza externa, como puede ser el ambiente, el gobierno, la sociedad u otras personas.

Existen diversos motivos por los que nuestra psicología humana recurre a la proyección:

1.- salvaguardar la imagen que tenemos de nosotros mismos,

2.- culpabilizar a otros para sentir que nosotros no tenemos la culpa,

3.- deshacernos del sentimiento de responsabilidad responsabilizando y acusando a otros…

Es una especie de defensa psicológica que nos permite proteger nuestro ego y asumir que somos especiales, diferentes, y que el resto de la humanidad, o su gran mayoría, son los que poseen los rasgos negativos que nosotros mismos tenemos.

Desde la psicología evolutiva se da una explicación a este fenómeno:
Tendemos a explicar el mundo con los únicos conceptos que conocemos. Esto se sintetiza muy bien en el refrán “cree el ladrón que todos son de su misma condición”. El ladrón que roba porque es muy codicioso y quiere tenerlo todo sin esfuerzo y sin tener que pagar por ello, asume que todo el mundo piensa de la misma manera y que todo el mundo hace lo mismo que él cuando se presenta la oportunidad.

Sesgos cognitivos:
Esta tendencia provoca una desviación en el pensamiento. Provoca que realicemos pensamientos sesgados e inclinados hacia un lado concreto, porque hemos tapado y ocultado el lado opuesto que no nos interesa.

Se conoce en psicología bajo el concepto de error fundamental de atribución (o sesgo de correspondencia) que hace referencia a la incapacidad del sujeto para identificar o atribuir correctamente el origen que explica un comportamiento.

Sesgo de autoservicio:
Las personas que proyectan sus propios fracasos sobre algo externo a ellos, mientras que atribuyen los éxitos a logros personales. Un ejemplo muy frecuente de esto es el estudiante que cuando aprueba, se atribuye el mérito, y cuando suspende, acusa a los profesores. “He aprobado / Me han suspendido”. (Nota: En algunos lugares, suspender se denomina reprobar).

Sesgo de actor-observador: Consiste en la tendencia a atribuir los propios actos como producto de las circunstancias y no como parte de la personalidad que tiene uno mismo. Al mismo tiempo, atribuyen que los actos de los demás son característicos de sus personalidades, y no de las circunstancias. Es la forma que tiene una persona de pensar que cuando hace algo malo, la culpa no ha sido suya, sino de causas externas.

Efecto de falso consenso: Es otro error de atribución, que consiste en la tendencia que tienen las personas a creer que sus posturas ideológicas personales son compartidas por la mayoría de la población. No admiten que su postura puede ser minoritaria y quieren pensar que sus creencias son corroboradas por los demás.


Ejemplos:
Un marido infiel tiende a pensar que su esposa también es infiel a veces.



Comentarios

Entradas populares de este blog